
“Los españoles son uno de los pueblos más sucios de la tierra, y los madrileños ni te digo. Y los emigrantes, aún peor”
Con esta frase se despachaba Sánchez Dragó en una entrevista que concedía al diario 20 Minutos y debido a ella, el PSOE ha pedido su cese fulminante al frente de los informativos de la noche en Telemadrid.
La verdad es que tiene huevos soltar algo tan políticamente incorrecto aunque luego rectificase y se disculpase en el telediario que presenta alegando que no se trataba de un comentario racista y que sólo reflejaba una realidad social.
Y a eso voy. ¿Refleja la frase en cuestión una realidad social? Yo no me atrevería a afirmar, así de una forma tan categórica, que los emigrantes o los españoles son sucios o no, porque aparte de que generalizar me parece una solemne estupidez, siempre he vivido en la capital y es la única ciudad que conozco a fondo. Pero si hablo de Madrid, es cierto que hay algo en la afirmación de Dragó que no es tan descabellado, y es que es una ciudad muy guarra.
Creo haber viajado bastante tanto por trabajo como por ocio y puedo decir que nunca he visto una ciudad más sucia que ésta (y me estoy refiriendo a las ciudades del llamado primer mundo, y que no viven por debajo del umbral de la pobreza, donde el témino sucio sería cuando menos discutible).
Es algo innegable que en el centro de esta ciudad es donde más guarros se concentran por metro cuadrado. Yo vivo en Malasaña, paraíso del graffiti y el botellón, y no hay una sola fachada en todo el barrio que no esté garabateada ni una baldosa en el suelo donde no haya una pota o una botella de Coca Cola espachurrada. Pero es que sales del centro y aunque la suciedad sea de otra índole, lo sigue invadiendo todo: chicles pegados, ceniceros de los coches y colillas aplastadas en el suelo, folletos de publicidad tirados por todas partes etc.
Yo no sé si es la edad lo que me lleva a hacerme estas preguntas (a veces cuando pienso de esta forma me veo como mi padre), ¿pero por qué los que vivimos en Madrid cuidamos tan poco nuestra ciudad? ¿Es algo genético o es que al verla siempre tan destartalada, tan llena de vallas, de agujeros y socavones producidos por tantas obras, nos da la impresión de que entre tanto escombro un papel más en el suelo no lo va a notar nadie?
Con esta frase se despachaba Sánchez Dragó en una entrevista que concedía al diario 20 Minutos y debido a ella, el PSOE ha pedido su cese fulminante al frente de los informativos de la noche en Telemadrid.
La verdad es que tiene huevos soltar algo tan políticamente incorrecto aunque luego rectificase y se disculpase en el telediario que presenta alegando que no se trataba de un comentario racista y que sólo reflejaba una realidad social.
Y a eso voy. ¿Refleja la frase en cuestión una realidad social? Yo no me atrevería a afirmar, así de una forma tan categórica, que los emigrantes o los españoles son sucios o no, porque aparte de que generalizar me parece una solemne estupidez, siempre he vivido en la capital y es la única ciudad que conozco a fondo. Pero si hablo de Madrid, es cierto que hay algo en la afirmación de Dragó que no es tan descabellado, y es que es una ciudad muy guarra.
Creo haber viajado bastante tanto por trabajo como por ocio y puedo decir que nunca he visto una ciudad más sucia que ésta (y me estoy refiriendo a las ciudades del llamado primer mundo, y que no viven por debajo del umbral de la pobreza, donde el témino sucio sería cuando menos discutible).
Es algo innegable que en el centro de esta ciudad es donde más guarros se concentran por metro cuadrado. Yo vivo en Malasaña, paraíso del graffiti y el botellón, y no hay una sola fachada en todo el barrio que no esté garabateada ni una baldosa en el suelo donde no haya una pota o una botella de Coca Cola espachurrada. Pero es que sales del centro y aunque la suciedad sea de otra índole, lo sigue invadiendo todo: chicles pegados, ceniceros de los coches y colillas aplastadas en el suelo, folletos de publicidad tirados por todas partes etc.
Yo no sé si es la edad lo que me lleva a hacerme estas preguntas (a veces cuando pienso de esta forma me veo como mi padre), ¿pero por qué los que vivimos en Madrid cuidamos tan poco nuestra ciudad? ¿Es algo genético o es que al verla siempre tan destartalada, tan llena de vallas, de agujeros y socavones producidos por tantas obras, nos da la impresión de que entre tanto escombro un papel más en el suelo no lo va a notar nadie?



