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martes, 13 de marzo de 2007

jueves, 18 de enero de 2007

Lady Dilema

Este año cumplo 10 viviendo en el pisito que me compré allá por el 97. El tiempo corre a una velocidad de vértigo, pero si nos atenemos a lo que ha subido la vivienda y comparo lo que me costó y lo que cuesta ahora un piso de similares características, parece no que hayan pasado 10 años sino 50.

Mi piso es bastante sencillo, ya que en 30 mts. tengo todo lo que deseaba cuando lo compré: salón, dormitorio, cocina y baño. Además, debido a su escasez de metros, sólo con 4 duros pude decorarlo como me gustaba y me siento cómodo en él. El barrio –Malasaña- junto a la plaza de El 2 de Mayo es de mis favoritos y la calle es muy tranquila. ¿Cuál es el pero? Se trata de un piso interior. El problema, pues, no es la falta de luz ya que da a un patio abierto bastante amplio y es de los últimos, por lo que tengo claridad todo el día, sino el no ver nunca la calle.
Y es que las prioridades cambian: lo que hace 10 años no me resultaba importante pues me pasaba todo el día zascandileando, ahora se ha convertido en algo imprescindible, así que me he puesto manos a la obra y ayer empecé a visitar alguna cosilla. Madre mía, qué precios… qué cuchitriles se ven… De vez en cuando me paro a pensar si no sería mejor quedarme donde estoy y disfrutar de mi piso ahora que lo tengo pagado y pasar de meterme en otra hipoteca (en ese aspecto me considero bastante afortunado ya que compré en un momento en el que todavía se podía). Porque claro, lo que voy a ganar en ventanas y metros lo voy a perder en poder adquisitivo. ¿Pero qué es calidad de vida? ¿Vivir en un piso en el que realmente esté cómodo aunque me deje más de la mitad del sueldo en una hipoteca o vivir en un piso más pequeñajo pero que ya es mío y así poder dedicar la birria que me pagan en mi empresa a vivir decentemente?
Claro que ésto me lleva a otra pregunta: ¿No sería mejor cambiar de empresa en busca de un sueldo digno y entonces lanzarme a la aventura? Lo dicho, Lady Dilema.